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viernes, 19 de enero de 2018

Cuentas claras, chocolate espeso*

Por: Ec. Fabián Chang (@fabchang)
Analista Económico y Socio Fundador de ASIA BT

El Presupuesto General del Estado (PGE) del año 2018 fue presentado por el Ejecutivo y aprobado por la Asamblea Nacional con un total de ingresos y gastos de $34.853 millones. Esta cifra representa alrededor del 34% del Producto Interno Bruto del Ecuador según la última estimación del Banco Central.[i] Sin embargo, el PGE no registra el verdadero peso del Estado sino apenas una fracción de la acción gubernamental.

En este artículo presento argumentos, evidencias y algunas recomendaciones para transparentar la rendición de cuentas a la ciudadanía para un uso más eficiente de los recursos de los contribuyentes.

El Presupuesto General del Estado no es un presupuesto general y no contiene todos los gastos del Estado. El PGE solo registra los ingresos y gastos de las 5 funciones del Estado: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Transparencia y Control Social y no incluye las actividades de otras entidades del sector público como son las empresas públicas (por ejemplo Petroecuador, TAME, CNT, etc.), entidades financieras (Banco del Pacífico, Banco Central del Ecuador, Corporación Financiera Nacional, etc.) y Gobiernos Autónomos Descentralizados (municipios, prefecturas y juntas parroquiales).

En otras palabras, el Presupuesto General del Estado no es “general”, en el sentido que no consolida todas las actividades del sector público, ni es de todo el Estado, pues solo abarca algunos niveles y sectores de la acción del gobierno. Es decir que la contabilidad gubernamental subvalora el verdadero peso del Estado para los ciudadanos, situación que es aprovechada por los actores políticos, burócratas y grupos de poder para seguir utilizando el poder que tiene el gobierno para crear una ilusión fiscal y las familias y empresas sigan financiando el gasto público con más impuestos, #PaqueTasas, aranceles y contribuciones.

En resumen, el Presupuesto General del Estado es apenas la punta visible de un iceberg cuya gran masa permanece oculta para la mayoría de los contribuyentes.

El costo de la acción estatal va más allá de los ingresos y gastos del PGE. Aún en el evento de que se logre consolidar y transparentar todas las cuentas del Estado a nivel de Gobierno Central, empresas públicas, entidades financieras y gobiernos autónomos descentralizados, se requiere también contabilizar otras actividades del Estado que en la práctica representan una carga para el sector privado.

Estas actividades ocultas en la contabilidad gubernamental se denominan “costos regulatorios” y es adicional a los gastos administrativos (por ejemplo: contratación de personal, campañas de publicidad, inspectores, etc.) que las entidades públicas ya registran en el presupuesto público para redactar y hacer cumplir las regulaciones que estas generan.

Para ilustrar este caso, recientemente el Servicio de Rentas Internas emitió una resolución que exige reportar información desde el año 2014 sobre cuentas bancarias en el exterior.[ii] Este tipo normas obligan a personas y empresas a asignar recursos escasos (tiempo, personal, o contratar servicios profesionales) para satisfacer el designio de una entidad pública sin evaluar el costo final de esta decisión para los ciudadanos e incluso para el Estado.

¿Cuál es el impacto económico de este costo regulatorio? El efecto de este costo regulatorio es muy similar a los impuestos, pues las personas y empresas simplemente están obligadas a cumplir con la regulación, de lo contrario son sujetas a multas o sanciones y por esta razón, terminan trasladando este costo a los consumidores finales, trabajadores y/o inversionistas. Al final del día, este costo regulatorio desvía capital que pudiera ser asignado para la creación de valor o para el ahorro familiar y termina reduciendo la capacidad productiva y el poder adquisitivo de la sociedad en general.

Según el libro Diez Mil Mandamientos publicado por el Competitive Enterprise Institute, solo en Estados Unidos, el costo estimado de la regulación federal fue $1.963 trillones en 2016 lo que equivale a un 10% del PIB de ese país, esto sin incluir el gasto y el costo regulatorio de la administración local y del estado.[iii] Otro estudio de la Asociación Nacional de Manufactureros de Estados Unidos estimó que el impacto del costo regulatorio afecta más a las pequeñas empresas que a las grandes corporaciones.[iv]

Solo para fines ilustrativos, si asumimos que Ecuador mantiene una conducta regulatoria similar a la de Estados Unidos, el costo regulatorio en nuestro país sería de unos $10.402 millones, cifra comparable a la recaudación total del IVA y del impuesto a la renta previsto en el PGE del 2018. Es decir que los contribuyentes en Ecuador estaríamos pagando de manera oculta casi el doble de la carga tributaria debido a un entorno regulatorio ineficiente. Según, el Índice de Libertad Económica 2017 publicado por la Fundación Heritage[v], el clima para hacer negocios en Ecuador es menos amigable que en Estados Unidos de acuerdo al componente “Libertad de Empresa” tal como se observa en el Gráfico 1, por lo que el costo regulatorio en Ecuador podría ser mayor al 10% del PIB.


Gráfico 1.- Comparativo de entorno regulatorio entre Estados Unidos y Ecuador (1995-2017)

Fuente y elaboración: Índice de Libertad Económica 2017, Fundación Heritage.

Para transparentar la acción del Estado sobre la vida de los ciudadanos, es recomendable que el Estado nos de unas cuentas claras y que no defraude la confianza de sus contribuyentes. Para ello, la contabilidad gubernamental debiera consolidar en un solo documento el Presupuesto Total del Estado e incluso facilitar su acceso en formato Excel para que pueda ser analizado y auditado por fácilmente por cualquier ciudadano. Es más, con el uso de nuevas tecnologías digitales como Big Data, inteligencia artificial y automatización será posible en un futuro cercano hacer un seguimiento y control más detallado del presupuesto público.

El costo regulatorio también debiera ser monitoreado, revisado y reportado periódicamente con el Presupuesto Total del Estado. Otra buena práctica es que a nivel legislativo y las entidades públicas se incorpore un análisis costo beneficio previo a la aprobación de nuevas normas y antes de la ejecución de cada actividad que se ejecute con fondos públicos.

Un antiguo refrán decía: “Cuentas claras y chocolate espeso”. Si no empezamos a exigir cuentas claras al Estado, obtendremos un chocolate diluido y a la larga hasta nos quedaremos sin chocolate. 

* Artículo publicado por la Revista Comercio de la Cámara de Comercio de Guayaquil, enero de 2018, disponible en:http://www.lacamara.org/website/revista-comercio/RevistaEnero2018.pdf

Fuentes:
[i] Banco Central del Ecuador, Previsiones Macroeconómicas del Ecuador Resultados al 06 de Diciembre 2017, disponible en: https://contenido.bce.fin.ec/docs.php?path=/documentos/Estadisticas/SectorReal/Previsiones/PIB/PrevAnual_dic2017.xlsx
[ii] Resolución No. NAC-DGERCG17-00000566 publicada en el Registro Oficial No. 123 – Suplemento del lunes 20 de noviembre de 2017.
[iii] Clyde Wayne Crews, “Ten Thousand Commandments”, Competitive Enterprise Institute (CEI), May 31, 2017, disponible en: https://cei.org/sites/default/files/Ten%20Thousand%20Commandments%202017.pdf
[iv] W. Mark Crain and Nicole V. Crain, “The Cost of Federal Regulation to the U.S. Economy, Manufacturing and Small Business,” National Association of Manufacturers, September 10, 2014, disponible en: http://www.nam.org/Data-and-Reports/Cost-of-Federal-Regulations/Federal-Regulation-Full-Study.pdf 
[v] Índice de Libertad Económica 2017 publicado por la Fundación Heritage, disponible en: http://www.heritage.org/index/visualize?cnts=ecuador|unitedstates&src=country

lunes, 26 de septiembre de 2016

Banco Central debe ser más transparente con el manejo del dinero electrónico

Alrededor del mundo existen diversos mecanismos de dinero virtual como Bitcoin, Octopus en Hong Kong, Chipknip en Holanda, entre otros. Además, desde esta década algunos bancos y operadoras de telefonía móvil en América Latina han incursionado en la provisión de este servicio para realizar pagos, cobros y transferencias en línea.

En Ecuador, el dinero electrónico es un medio de pago digital respaldado con dinero físico de la moneda de curso local (dólares de EE.UU.). Sin embargo, hasta el momento Ecuador es el único país donde el Gobierno, a través del Banco Central del Ecuador (BCE), tiene un rol exclusivo en el manejo y operación del dinero electrónico. Incluso, en otros países de la región compiten hasta 5 operadores privados[1].

Desde diciembre de 2014 el BCE dio inicio al sistema de dinero electrónico con la apertura de cuentas[2]. En el 2015 se efectuaron las primeras transacciones y servicios como cargas, descargas, envíos, cobros en locales comerciales, transferencias, giros y pago impuestos y de servicios públicos. Y ahora en el 2016 el Banco Central se encuentra ejecutando un proyecto para masificar el uso de dinero electrónico.


¿Cómo podemos conocer los avances del dinero electrónico?

De acuerdo al Código Orgánico Monetario y Financiero, el BCE es el responsable legal del manejo de dinero electrónico en Ecuador. A pesar de ello en su página web no existe ningún link sobre “dinero electrónico” sino sobre “Efectivo” (ver imagen 1). Al hacer clic en Efectivo, se abre otra página web fuera del portal web del Banco Central con la dirección https://efectivo.ec.

Aunque no pareciera, esto es muy relevante, pues el BCE cambió la denominación de “dinero electrónico” por “Efectivo desde mi celular” como estrategia comunicacional para masificar el uso del dinero virtual. Su objeto es posicionar en la mente del usuario que la moneda digital estatal es lo mismo que el dinero real empleando el teléfono celular. Para ello se apalanca en algo tangible y cercano como el efectivo para evitar la complejidad de explicar la novedad de dinero electrónico.

Adicionalmente como indica el portal Efectivo.ec (ver imagen 2), tiene un dominio .ec, lo que implica que es un sitio web privado y no es gubernamental. Luego de revisar el contenido de este sitio, en ninguna parte se menciona explícitamente al Banco Central del Ecuador. Solamente al abrir un vínculo en letras pequeñas que al final de la página dice “Términos y condiciones” se hace referencia al BCE como Administrador del Sistema de Dinero Electrónico. El propósito principal de este portal es difundir de manera más o menos didáctica sobre el “Efectivo desde mi celular”: qué es, servicios, dónde usarlo, empresas, Mi Cuenta Efectivo, noticias, preguntas frecuentes y contactos (Call Center 153 o informacion@efectivo.ec).

Imagen 1.- Visualización de página web del Banco Central del Ecuador


Imagen 2.- Visualización de página web Efectivo.ec



A pesar de que el dinero electrónico es un programa gubernamental, Efectivo.ec y el sitio web del BCE no tienen habilitado un mecanismo de rendición de cuentas de fácil acceso para todos los ciudadanos sobre esta actividad monetaria. 

Luego de una intensa búsqueda, el equipo de investigación económica de Inteligencia Estratégica encontró en el portal de transparencia del BCE un grupo de proyectos en ejecución con referencias sobre el dinero electrónico. Además, para complementar la búsqueda consultamos otros productos estadísticos del BCE como el Boletín Monetario Semanal y otros sitios gubernamentales como el Servicio de Rentas Internas. A continuación un resumen de los principales hallazgos:

·        BCE presupuestó $3,8 millones para proyecto de dinero electrónico en 2016. Según la ficha informativa de agosto 2016, el BCE presupuestó $3.868.127,36 hasta diciembre de 2016 en el proyecto para masificar el uso de dinero electrónico. El costo estimado al fin del proyecto es $5.307.744,44. El equipo del Banco Central es liderado por José Quiroga y tiene a cargo a 14 funcionarios del Banco Central con perfil comercial, marketing, servicio al cliente, administración, banca y sistemas.

·        Saldo de dinero electrónico aumentó de $1,6 a $2,8 millones en septiembre. Según el Boletín Monetario Semanal del Banco Central del Ecuador (BCE), al 16 de septiembre de 2016 el saldo de dinero electrónico cerró en $2,8 millones. Esto representa un incremento de 77% versus el mes anterior.

Gráfico: Número de cuentas activas y saldo de dinero electrónico
Fuente: BCE (2016). Elaboración: Inteligencia Estratégica.

·        Hay casi 200 mil cuentas activas de dinero electrónico con corte a agosto de 2016. Hasta agosto de 2016 se registraron 196.869 cuentas activas de moneda virtual de acuerdo al último informe del BCE. Mientras que desde junio se observa un aumento de más de 100 mil cuentas activas debido a la devolución del IVA acumulado hasta el 31 de agosto por pagos con medios electrónicos. También desde junio los funcionarios públicos pueden escoger al dinero electrónico para recibir el pago de sus remuneraciones.

·        Una de cada 6 cuentas activas ya cobra con dinero electrónico. Según el  Servicio de Rentas Internas, al 19 de septiembre hay 32.975 usuarios de dinero electrónico que cobran con este medio de pago. De este rubro, 25.070 son personas naturales y 7.905 son personas jurídicas o establecimientos comerciales.  Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay concentran el 60% del total de usuarios que cobran con moneda virtual.

En conclusión, considerando que el proyecto de dinero electrónico es un programa ambicioso que busca masificar el uso de este medio de pago en la población ecuatoriana y por las implicaciones trascendentales para la estabilidad económica (dolarización en Ecuador), el Banco Central requiere generar la confianza necesaria del público sobre el manejo de esta moneda.

Hasta la presente fecha el BCE no ha sido totalmente transparente con la información relacionada a este programa que es financiado con recursos públicos y por consiguiente debe sujetarse a los principios de transparencia y acceso a la información pública que obliga la Ley.

Como recomendación, el Banco Central puede consolidar todos los reportes disponibles y archivos actualmente dispersos en varios sitios (BCE y SRI) sobre la ejecución y avance de este programa para facilitar su difusión y acceso general, de forma tal que los contribuyentes podamos conocer cómo se gastan o invierten nuestros recursos.